Había en un jardín lleno de flores, dos personas que se encontraron repentinamente y una recogió una flor y le dijo a la otra: ¿Por qué los seres humanos no pueden reconocer quienes realmente son y viven diferentes emociones que los abruman como: ira, tristeza, temor, placer, sorpresa, disgusto y vergüenza? El otro le dijo, los seres humanos viven más emociones de placer, tristeza y temor, y resultado de eso tienen vergüenza pero ninguno de ellos viven bajo el amor y el dominio propio, parece que el creador que hizo al ser humano o aquel quién lo invento lo hizo débil y que busca solo emociones como placer y hacer sentir vergüenza y tristeza al otro. Entonces continuó diciéndole ¿crees que el creador, que los hizo así sea como su creación es? O ¿Hubo realmente la evolución del mono al hombre y aún el hombre no encuentra algo que lo cambie?
La otra persona respondió: No creo que sea así, porque si así lo fuera, no hubiera existido la emoción del amor que sobrepasa todo razonamiento, ni tampoco habría fruto del amor emociones como la aceptación y confianza como la tienen una pareja recién casada o un grupo de amigos o, la simpatía de los padres a sus hijos o, tal ves la devoción o adoración que personas tienen hacia un ser supremo o hacia quién los creo. Hay un creador, y no existe la evolución del mono al hombre porque aún no se encuentra el eslabón del mono al hombre, simplemente hay alguien quién se preocupa por los seres humanos.
Entonces la otra persona se quedó pensativa y le respondió con otra pregunta: ¿Entonces porque si hay un creador o un ser supremo quien cuida de nosotros, aún existen emociones que resaltan como la tristeza de los jóvenes que no encuentran una verdadera identidad o los disgustos entre parejas que llegan a divorcios o temor del futuro de sus vidas?
El otro le dijo: Verás, te lo voy a explicar recuerdo hace mucho tiempo en el pasado cuando hubo una persona, un rey que su pueblo no quiso reconocer, este rey rescató a su pueblo de muchas peleas y batallas de sus enemigos. Creó una rebelión en contra de sus opresores y liberó de la esclavice a su pueblo, pero aún así el pueblo no lo reconocía como su rey, más adelante dio tierras por heredad y alimento para las generaciones futuras de su pueblo sin embargo no lo reconoció. El rey sin embargo tenía un profundo amor por su pueblo porque en ocasiones el pueblo reconocía su reinado y su benignidad, pero en otras ocasiones se apartaban del rey y ponían a sus semejantes como su rey, vivían placeres como el sexo desenfrenado, vivían en una supuesta vida normal y feliz pero comenzaron a tener vergüenza unos de otros y regresaron a una esclavitud pero no de trabajos forzados sino de una esclavitud emocional, vagaban y rogaban amor unos de otros, hasta que comenzaron a escasear alimentos en el pueblo y comenzaron los unos con otros a pelear por él y cada ves más se desvanecía el pueblo en hambre, placeres, tristeza e ira. Pero un día el rey verdadero prometió que uno de sus hijos, de su descendencia, establecería un reinado donde volvería a liberar a su pueblo y llevarlos a una vida de plenitud donde no habría más sentimientos o emociones corruptas, donde tendrían alimentos sobreabundantes y su pueblo lo reconocería y su reinado nunca acabaría, pero que tenían que creer en él. Luego que hizo esta promesa se alejó…
Años más tarde fieles seguidores del rey anunciaban al pueblo la promesa que él había hecho para con ellos. Pero en ese entonces el rey se había alejado del reinado. Todo el pueblo se conmovió porque lo recordaba como el rey poderoso que nunca fallaba a sus promesas.
Entonces el otro le cortó la historia y le dijo: ¿Y porque el pueblo nunca reconoció su reinado y benignidad, si el rey poderoso hacía muchas cosas buenas para con ellos?…
El otro continuó diciéndole: déjame acabar la historia y verás.
Y continuó: Aparecieron anunciadores del rey poderoso que decían a su pueblo que los libraría que esperaran en él y que pusieran su confianza en él. Escribieron libros acerca de su hijo que vendría a librarlos. Un día apareció alguien de entre el pueblo que comenzó a tener muchos seguidores y proclamaba las palabras que el rey poderoso había escrito mediante sus anunciadores, pero el pueblo no lo reconoció, se cumplieron en este alguien todas las profecías que los anunciadores habían escrito pero sin embargo el pueblo no creyó en él. El pueblo llegó tanto a enfurecerse con él que lo mataron y le dieron la muerte más baja y dolorosa que un hombre en ese entonces podía soportar.
Luego alguien de entre tantos del pueblo se levantó y les dijo: ¿Qué hizo este hombre de malo para que lo hayan matado?, ¡Fíjense que el rey poderoso nos dio otra oportunidad para tener una vida con sentido y a plenitud, libres de la esclavitud y donde es el amor quien reina entre nosotros!, ¡Miren que el rey poderoso fue sabio para darnos a conocer mediante sus anunciadores lo que su hijo iba a ser, y en este hombre se cumplieron todas las cosas que el rey poderoso nos anunció, pero no se preocupen él vive!. Y alguien de entre la multitud quien no sabía de quién hablaban le pregunto: ¿Y quien era ese hombre?. El que hablaba a la multitud escuchó y le dijo: ese es el hijo del rey poderoso, el es quien dio su vida en un madero por nosotros, el es Jesús…
Entonces el otro hombre asombrado del la historia que le había contado le dijo: ¿Y que tiene que ver el rey poderoso y ese Jesús en los sentimientos y emociones de las personas?
Entonces el otro le dijo: fíjate en el rey poderoso el era Dios el creador, el ser supremo y él siempre les dio lo mejor a su pueblo sin embargo su pueblo no lo reconoció y prometió que su hijo los libraría. Él entregó todo lo que tenía por su pueblo, ¿crees que en él hubo emociones como disgusto, desprecio, aborrecimiento, repulsión, odio, furia cólera, etc. hacia su pueblo? No, hubo una emoción de amor hacia ellos y lo que él quiso siempre fue el bien de su pueblo y simplemente se los quiso demostrar a ellos dando lo único que tenía en sus manos, lo único que le pertenecía se los entregó a ellos y ese fue su Hijo Jesús. Ahora qué es lo que sucede con los seres humanos, Jesús dijo y prometió a su pueblo “He aquí que estoy a la puerta y llamo, y si alguno oye mi voz, yo entrare en él y cenaré con él y el conmigo” (Ap. 3:20). Este mismo Jesús está en una puerta, llamando por tu nombre, pero tiene algo curioso esta puerta no tiene manija ni cerradura y sólo se puede abrir desde adentro, esa puerta es la de tu corazón. Lo que él quiere es quitarte todos esas emociones de disgusto, desprecio, culpabilidad, remordimiento, humillación, arrepentimiento, vergüenza, furia, indignación y lo quiere demostrarte es el amor, la aceptación confianza, amabilidad, felicidad, alegría y alivio para tu esclavitud emocional, para darte una razón para vivir y que así veas quien verdaderamente vales. Ahora la pregunta es ¿Sabes porque siguen así las personas con emociones negativas?, lo que sucede es que ese Jesús esta en la puerta llamando a cada uno pero esa puerta no se abre y aún siguen encerrados con esas emociones negativas y lo único que tienen que hacer es abrirla y experimentar el amor del rey poderoso para contigo.
Entonces la discusión acabo con un sollozo de la otra persona y simplemente dijo: Ahora entiendo… ¿disculpa cual es tu nombre?
El otro respondió: Yo soy Jesús.
POR: SANTIAGO CORONEL BANDA