Desarrollo Espiritual

Noviembre 19, 2007

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 LAS RAICES DE LA EMPATÍA  Sofía de 28 años acaba de tener mellizos a los cuales bautizo como Mateo y Andreu; luego de algunos años empezaron a notarse diferencias entre ellos; por ejemplo Mateo era un niño tímido y dependiente además demostraba su temor interrumpiendo el contacto visual con las demás personas. Andreu por su parte era independiente, muy seguro de sí mismo, miraba a la gente directamente a los ojos y sosteniendo una sonrisa; ambos eran muy buenos estudiantes, sin embargo, Andreu era mucho mas popular en la escuela que su hermano Mateo.  Cuando nacieron a menudo Sofía intentaba mirar a los ojos de Mateo, y él apartaba la cara ella volvía a intentarlo pero el niño apartaba la mirada con mayor énfasis. Cuando ella miraba hacia otro lado, el niño la miraba; y el circuito de búsqueda y rechazo volvía a comenzar y a menudo Mateo terminaba llorando. Pero a Andreu ella nunca intentaba imponerle un contacto visual. Andreu podía interrumpir el contacto visual cada vez que quería, y ella no lo obligaba. Cuando los niños nacieron y lloraba uno de ellos, el otro se sentía perturbado. Esto sucedió aproximadamente hasta los 2 años y medio justamente en el momento en que los niños se dan cuenta de que el dolor de los demás es diferente del de ellos.  Con el paso de los años Sofía se dio cuenta que las pequeñas y repetidas lecciones básicas de la vida emocional se asientan en esos momentos de intercambio entre padres e hijos. A pesar de los esfuerzos que ella hizo para que Mateo sea un niño independiente quedo claro que los niños modelan desde el vientre su personalidad y su capacidad de empatía. Ella siempre observaba cuando sus niños jugaban y por ejemplo en una ocasión  en su cumpleaños numero 4 cuando Mateo se lastimo la mano y lloró, el otro niño al ver que su hermano lloraba buscaba su osito de peluche para dárselo a Mateo y como siguió llorando Andreu tomo su manta y lo cubrió; estas son pequeñas muestras de empatía de Andreu hacia Mateo.   Por otra parte cuando sucedía lo contrario Mateo simplemente veía a su hermano llorar con asombro pero luego de unos segundos, ya no le prestaba atención. Poco a poca y cada vez mas era evidente la diferencia de reacciones y emociones de los mellizos; cuando mateo tenía 20 años no  era capaz de registrar los sentimientos de otra persona, se sentía totalmente perdido cuando trataba de averiguar lo que otra persona sentía por el; su novia decía que no la comprende, si ella hablaba de amor, el cambiaba de tema, si ella se sentía decaída, el no tenía ninguna consideración. Mateo se sentía confundido de sus propios sentimientos. Para Mateo pasaban inadvertidos las emociones, las palabras y las acciones que demuestren alguna clase de sentimiento hacia él, para él era imposible registrar los sentimientos de otros, y esto muestra que Mateo tenía un déficit importante de la inteligencia emocional, y un trágico fracaso en lo que significa ser humano.  Ambos mellizos eran excelentes estudiantes lo que indica que el coeficiente intelectual nada tiene que ver con la capacidad de empatía y la inteligencia emocional de una persona; lo que si era notable es que Andreu era mas popular y mas estable que su hermano y además simpatizaba mas con sus profesores. Para concluir esta historia podemos decir que la capacidad de empatía como la inteligencia emocional son muy importantes si queremos tener éxito en este mundo competitivo y lleno de personas que va por la vida sin que les importe los sentimientos de los demás, de que sirve tenar un coeficiente intelectual elevado si por dentro estamos vacíos. FIN  

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